La desilusión de la inteligencia artificial en nuestros hogares inteligentes
En un mundo donde la tecnología prometía hacernos la vida más fácil, el 2025 nos ha dejado con más preguntas que respuestas. Ayer, mientras esperaba mi café de la máquina Bosch controlada por Alexa, me encontré con una sorpresa desagradable: no podía hacerlo. Desde que actualicé a Alexa Plus, el asistente de voz impulsado por inteligencia artificial de Amazon, mis mañanas han pasado de ser cómodas a frustrantes. ¿Cómo es posible que en esta era tecnológica no pueda ni siquiera conseguir una taza de café?
Las promesas incumplidas de la IA
La idea detrás de estos asistentes era brillante; imagina un hogar donde todo se maneja con solo hablar. Pero aquí estamos, en 2025, y seguimos lidiando con máquinas que a menudo fallan en lo básico. Mientras los viejos asistentes como Alexa y Google Assistant hacían su trabajo sin complicaciones—prender luces o poner música—los nuevos modelos parecen haber olvidado cómo hacer las cosas simples.
Una visión optimista convertida en pesadilla
No hace tanto tiempo, durante una entrevista con Dave Limp, el responsable de dispositivos y servicios de Amazon, me emocioné al escuchar sobre las capacidades del nuevo Alexa. Prometía comprendernos mejor y gestionar nuestro hogar inteligente sin esfuerzo. Sin embargo, tres años después, lo único útil ha sido recibir descripciones AI para notificaciones de cámaras de seguridad; algo práctico pero muy lejos del cambio radical que todos esperábamos.
A pesar de que hay cosas que aprecio en Alexa Plus—como su capacidad para entender frases complejas—sigue tropezando con tareas fundamentales. La tecnología avanza rápido, pero ¿a qué precio? En medio del caos y la confusión generada por las nuevas inteligencias artificiales, muchos usuarios se preguntan si alguna vez podremos confiar plenamente en estas herramientas para simplificar nuestras vidas.


