Cuando la crítica online se convierte en visita inesperada: La historia de David Streever
Era un día cualquiera para David Streever, quien acababa de regresar de unas vacaciones en Finlandia con su hija. Tras aterrizar en Nueva York, recibió una llamada del hotel donde se hospedaba: alguien lo buscaba. Lo que no sabía es que, mientras disfrutaba de su viaje, agentes del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) habían estado en su casa de Rochester, dejando una NOTA DE ADVERTENCIA. Este aviso le informaba que la oficina de responsabilidad profesional de ICE estaba tras sus pasos por unos correos enviados a Todd Lyons, el entonces director interino de ICE, donde expresaba su descontento por acciones violentas contra ciudadanos estadounidenses.
Días oscuros para la libertad de expresión
Aunque Streever no fue arrestado, el aviso lo dejó inquieto: alertaba que sus palabras podían estar en violación de la ley federal. Y no es un caso aislado; durante el último año, el DHS ha intensificado las visitas a aquellos que critican las políticas migratorias del gobierno. Más de 100 investigaciones han sido abiertas sobre amenazas y doxxing relacionados con ICE, según informes recientes.
Censura disfrazada de protección
Adam Steinbaugh, abogado defensor y representante del caso Streever, sostiene que esta actuación es una clara violación de la Primera Enmienda. «Si los policías se presentaran en tu puerta por un correo electrónico así, todos veríamos lo absurdo», dice. Sin embargo, este tipo de represalias está convirtiéndose en una táctica común dentro del DHS para silenciar voces críticas.


