Por solo 200 euros más, puedes tener un MacBook Air que marca la diferencia
Era enero de 2008 cuando Steve Jobs sorprendió al mundo al sacar el MacBook Air de un sobre manila en el escenario de Macworld. Ese momento, que muchos recordamos como una revolución, hizo que los ejecutivos de Windows se volvieran locos intentando imitarlo. Imagina la escena: todos ellos corriendo a buscar sobres para meter sus laptops plásticas y destrozando papeles en su intento por replicar lo que veían. Y así comenzó una era de imitación sin precedentes.
Un símbolo de aspiraciones
La historia del MacBook Air puede no ser tan rimbombante como la del iPod o el iPhone, pero sin duda es clave para entender cómo Apple reinventó el concepto de portátil. Recuerdo estar en Las Vegas cubriendo CES en esos días, mientras el mejor producto de Windows era una laptop ligera y plástica con Windows Vista. En cambio, el Air prometía un diseño elegante con aluminio y teclado completo.
Cambios que marcan el rumbo
A lo largo de los años, vimos cómo Apple no solo lanzó un producto, sino que estableció un estándar. Desde su delgadez hasta su falta de puertos clásicos, el primer Air desafiaba las normas tradicionales del mercado. Con cada iteración, desde aquel primer modelo hasta los actuales chip M1 y M2, Apple ha demostrado que hay vida más allá del monocultivo tecnológico. Sin duda, invertir esos 200 euros extra en un MacBook Air ha valido la pena para muchos.


