La Dura Realidad de Gestionar el Tiempo de Pantalla en la Familia Apple
En un mundo donde todos estamos pegados a nuestros dispositivos, gestionar el tiempo de pantalla se ha convertido en una necesidad más que en una opción. Pero ¿qué pasa cuando nuestros hijos alcanzan la mayoría de edad? Es un dilema para muchos padres que intentan equilibrar la libertad y la responsabilidad. En este contexto, vamos a explorar cómo funciona el sistema de Family Sharing de Apple y cuáles son las limitaciones que enfrentamos.
Desde hace tiempo, los padres pueden establecer restricciones a través de la función Screen Time, lo que les permite controlar el uso del iPhone o iPad de sus hijos menores. Esta herramienta es genial, ya que se puede ajustar el tiempo diario en aplicaciones, definir períodos sin pantallas y hasta bloquear contenido explícito. Todo suena fenomenal, pero aquí viene lo complicado: cuando los niños cumplen 18 años, el control desaparece.
¿Qué ocurre al cumplir 18?
Una vez que tu hijo alcanza la mayoría de edad, Apple considera que son adultos y ¡adiós a las herramientas para gestionar su tiempo de pantalla! Tú, como padre o madre, ya no puedes poner límites desde tu dispositivo. Esto significa que tus opciones se reducen drásticamente.
Puedes optar por charlar con ellos sobre su uso del teléfono e incluso pedirles ayuda para configurar sus propias restricciones. Esa es probablemente la mejor opción; después de todo, una conversación abierta siempre será más efectiva. Sin embargo, si quieres tomar otro camino menos honorable (pero tentador), podrías intentar establecer límites sin su consentimiento si tienes acceso al código de su dispositivo. Aunque esto podría generar desconfianza entre ustedes.
Aún hay una tercera vía un tanto astuta: cambiar la fecha de nacimiento en su cuenta Apple para hacerles parecer menores y así poder aplicar restricciones aún por un tiempo más. Pero cuidado con esto; no siempre es sencillo y podría traer complicaciones futuras.
A fin de cuentas, nos enfrentamos a un dilema común: ¿cómo equilibrar la libertad con los límites necesarios? La comunicación parece ser clave aquí; hablar con ellos sobre lo bueno y lo malo puede ser mucho más efectivo que cualquier restricción impuesta desde fuera.


